Descubren una nueva especie de mamífero en la Antártida

Interés general 21/07/2017 Por
Se trata de una especie semejante a una oveja. Fue descubierta en la Isla Marambio.

Científicos argentinos descubrieron una nueva especie en la Antártida, perteneciente al grupo de los Litopterna, semejante al tamaño de una oveja y con una antigüedad de 50 millones de años.

El investigador del CONICET y del Museo de La Plata, Javier Gelfo, dijo a la Agencia CTyS-UNLaM que la especie fue descubierta descubierta por Darwin en 1834 y a la que hace poco le logramos extraer el ADN mitocondrial”.

 “A diferencia de la macrauchenia, que es el último representante de este grupo de los Litopterna, Notiolofos regueroi es uno de los primeras especies de este mismo grupo, con una antigüedad de 50 millones de años aproximadamente”, agregó.

El científico informó que la especie fue descubierta durante la campaña antártica de 2016, junto a la investigadora Carolina Acosta Hospitaleche del MLP-CONICET. “Descubrimos solo un diente, el último molar inferior, pero fue lo suficientemente informativo como para estudiarlo y reconocer que pertenecía a una nueva especie”, dijo.

“Es muy interesante estudiar la historia biológica de la Antártida, porque, en la actualidad, es el único lugar del mundo donde no existen vertebrados terrestres”, manifestó Gelfo. Y consideró: “No solo que no existen mamíferos terrestres, sino tampoco aves terrestres ni reptiles; todos los vertebrados están vinculados al ambiente marino”.

En ese sentido, el investigador detalló que a la nueva especie descubierta en la Isla Marambio se le conoce un pariente muy próximo: “A Notiolofos regueroi, que pesaba entre 25 y 50 kilos, le conocemos un pariente próximo, Notiolofos arquinotiensis, descripto en el 2006 y que es de su misma antigüedad, pero que era mucho más grande, porque podía llegar a pesar hasta 500 kilos”.

Notiolofos regueroi y su cercano pariente de mucho mayor tamaño vivieron durante el Eoceno, un momento particular en la historia evolutiva del Planeta. “En aquel entonces, aun había contacto terrestre con la Patagonia y la temperatura en la Antártida era propicia para la existencia de animales terrestres”, aseveró Gelfo.

Pero, hacia el final del Eoceno, en un momento que se conoce como límite Eoceno-Oligoceno, hace unos 30 millones de años, acontece la formación de los primeros grandes glaciares en la Antártida y ahí comienza una merma en las especies por el descenso de la temperatura.

“Hoy hablamos de deterioro climático por subas de la temperatura y, en aquel momento, el deterioro se produjo por un enfriamiento muy marcado y la aparición paulatina de glaciares sobre el continente antártico”, analizó Gelfo. Y continuó: “De continuar el calentamiento global, se modificaría la fisonomía de la Antártida, hoy cubierta de hielo, y surgirían espacios apropiados para la colonización de nuevos grupos”.

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