Hacia el camino de las ballenas

Interés general 11/10/2019
23 ballenas francas son seguidas vía satélite en tiempo real, para conocer adónde van tras abandonar la Península Valdés en Chubut. Además se busca conocer las causas de sus decesos.
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Instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil en las costas de Chubut, llevan adelante el proyecto #SiguiendoBallenas en el cual se equiparon 23 ballenas francas con dispositivos satelitales para monitorear en detalle sus viajes por el Atlántico Sudoccidental.

Las dispositivos ya comenzaron arrojar datos de los ballenas que cada año llegan a los golfos que rodean la Península Valdés. "El trabajo de investigación continuo nos permite hoy saber que, afortunadamente, esta población se ha incrementado en las últimas décadas. Sin embargo, se conoce poco sobre sus zonas preferenciales de alimentación y las rutas migratorias que las ballenas siguen cuando se alejan de las áreas reproductivas costeras del norte de Patagonia", explicaron desde el Instituto de Conservación de Ballenas.

Utilizando transmisores satelitales de última generación, "podemos conocer la localización en el mar de cada individuo, con una frecuencia de varias posiciones al día. El análisis de estos datos, asociados a variables oceanográficas, nos permite saber el modo en que utilizan los diversos ambientes marinos, si se trasladan o se están alimentando. Transcurridos algunos meses los dispositivos se desprenden sin haber afectado la salud ni el comportamiento de los individuos portadores", indicaron además. 

El Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas, destaca el rol de la foto identificación en el contexto de este proyecto científico: “Fotografiamos cada ballena estudiada desde el bote y desde una perspectiva aérea mediante el uso de drones. Estas fotografías serán incorporadas a nuestro catálogo de más de 3.500 ballenas. Si las ballenas marcadas con transmisores satelitales son individuos ya conocidos, esto agregará información muy valiosa y una dimensión de mayor escala temporal al estudio, ya que conocemos algunas ballenas de Península Valdés desde hace casi 50 años.”

Para las instituciones es importante conocer a dónde van las ballenas cuando abandonan las costas de Península Valdés ante los eventos de mortandad de ballenatos proporcionalmente mayores a los registrados en otros sitios reproductivos de la especie, como Sudáfrica o Australia."Esta mortalidad podría estar asociada al aumento poblacional, pero las causas aún no son claras y podrían estar influyendo otros factores como la reducción del alimento disponible en las áreas alejadas de Valdés donde las madres se alimentan", creen.

"Conocer lo que hacen las ballenas en sus viajes oceánicos aporta información valiosa para su conservación, porque permite localizar los ambientes claves para su ciclo de vida. Además, genera información relevante para sustentar la importancia de las áreas marinas protegidas y para elaborar recomendaciones de regulación de actividades humanas (pesqueras, petroleras y de transporte naviero) con potencial impacto sobre los grandes mamíferos marinos", señalaron desde el Instituto.

El recorrido de las ballenas

El proyecto de seguimiento satelital de ballenas francas, se inició a partir de las acciones recomendadas por el Plan de Manejo para la Conservación de la Ballena Franca Austral del Atlántico Sudoccidental, aprobado por la Comisión Ballenera Internacional (CBI)

Desde el año 2014 a la fecha se han marcado 47 ballenas, hembras con crías, adultos solitarios y juveniles, tanto en el Golfo Nuevo en Chubut como en la Bahía de San Antonio en Rio Negro,

Entre 2014 y 2018 ha permitido conocer las trayectorias de 24 individuos: sus desplazamientos por los golfos norpatagónicos, el litoral marítimo argentino, las rutas migratorias y las áreas del Atlántico sudoccidental donde van a alimentarse.

En promedio, los dispositivos colocados transmitieron durante 100 días, pero hubo excepciones. “Papillón”, una ballena marcada en 2014, transmitió durante 8 meses ininterrumpidos desde su partida del Golfo Nuevo hasta su regreso un año después a la misma zona. La distancia total recorrida por Papillón durante este viaje fue de unos 7800 km.

En términos generales, las ballenas se movieron por la plataforma continental con rumbo este, alcanzando el talud y las aguas profundas de la cuenca oceánica del Atlántico Sur. En algunos casos, continuaron su navegación hacia zonas de alimentación cercanas a las Islas Georgias y Sandwich del Sur y áreas al norte del Mar de Weddell. Otros individuos, siguiendo las costas de Río Negro y Buenos Aires, se dirigieron hacia el norte hasta la desembocadura del Río de La Plata.

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