Tierra del Fuego no volverá este año a las clases presenciales

Locales 09/10/2020
El Gobierno confirmó que la vuelta a clases no se hará en la Provincia debido a los casos de coronavirus. Otras provincias comenzarán a regresar a las aulas paulatinamente. 

Finalmente el gobierno confirmó que este año las clases presenciales no volverán, a pesar de que otras provincias si lo harán paulatinamente teniendo en cuenta los 8 meses sin clases presenciales y las dificultades de los docentes para continuar con las clases online, en un sistema educativo que no estaba preparado.

La ministra de Educación, Analía Cubino, confirmó el reinicio de clases tras mantener, junto a sus pares de otras provincias, un encuentro con el Consejo Federal de Educación, en donde se habilitó el regreso de clases en algunos distritos.

En el encuentro virtual,  se acordó por unanimidad el “Marco de análisis y evaluación de riesgo para el desarrollo de actividades presenciales y revinculación en escuelas en el contexto de la pandemia”. Este documento consiste en indicadores epidemiológicos complementarios al protocolo marco aprobado en el mes de julio que permiten orientar a las jurisdicciones en la toma de decisiones, con información objetiva en relación al nivel de riesgo de contagio de las comunidades educativas.

Hasta la culminación del ciclo escolar 2020, las jurisdicciones promoverán el regreso progresivo, parcial y  escalonado a actividades presenciales enmarcadas bajo los protocolos consensuados. Sin embargo, la vuelta a clases presenciales progresiva solo será posible en los distritos que registren bajo riesgo del coronavirus.

Ante esto, Cubino aclaró que “Tierra del fuego aún no tiene la posibilidades de avanzar en este sentido, pero se están desarrollando fuertemente actividades no presenciales que se sostendrán hasta tanto se tenga una mejora en la situación epidemiológica”.

Los puntos para volver a clases en las provincias
1) Contar con representantes de educación en el COE para la toma de decisión del reinicio de actividades.

2) Evaluar la forma de traslado que utilizarán los estudiantes, docentes y no docentes, para asistir a los establecimientos.

3) Contemplar la situación habitacional o niveles de hacinamiento de los estudiantes y docentes y planificación de acciones preventivas.

4) Instruir adecuadamente al personal docente y no docente acerca de los protocolos que deben seguirse para minimizar los riesgos de transmisión durante el tiempo de permanencia en la institución, con planificación de monitoreos permanentes.

5) Tener los procedimientos detallados sobre cómo actuar ante la aparición de un caso sospechoso y/o confirmado de COVID-19 en la escuela.

6) Articular entre salud y educación para la detección de casos sospechosos, procurar la realización del diagnóstico de laboratorio a fin de dar una respuesta rápida y realizar el rastreo de contactos estrechos y su monitoreo.

7) Poseer un sistema integrado de trabajo intersectorial que permita identificar y dar seguimiento a problemáticas complejas como violencia, patologías de la salud mental, trabajo infantil, dificultades de los hogares para realizar aislamientos en caso de ser necesarios, entre otras.

8) Considerar estrategias para estudiantes con factores de riesgo que no puedan asistir de manera presencial.

9) Abordar estrategias para estudiantes convivientes de personas con factores de riesgo.

Indicadores Epidemiológicos

-Bajo riesgo: reanudación escalonada y progresiva de las clases presenciales en todos los niveles educativos y modalidades en el marco del protocolo y lineamientos establecidos en la Resolución CFE N° 364/2020 y otras especificaciones.

-Mediano riesgo: actividades educativas no escolares (artísticas, deportivas, recreativas, de apoyo escolar u otras) destinadas a niños, niñas, adolescentes y jóvenes en grupos de no más de diez personas preferentemente al aire libre; actividades presenciales de cierre del año para estudiantes del último año de nivel primario y de nivel secundario.

La decisión de comenzar o discontinuar las actividades presenciales en las escuelas deberá ser monitoreada inicialmente con una frecuencia mínima quincenal que se irá ajustando según la realidad local, conforme lo establezcan la autoridad sanitaria nacional y las autoridades jurisdiccionales.

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