Por qué renunció Santiago Peña a la presidencia de Paraguay
La renuncia de Santiago Peña a la presidencia de Paraguay, anunciada este jueves a través de sus redes sociales fue el desenlace de una tormenta perfecta que combinó una crisis financiera sin precedentes, un escándalo de proporciones y un giro político fulminante por parte de quien había sido su principal aliado.
El origen de la crisis se remonta al martes 3 de noviembre, cuando el Banco Central de Paraguay (BCP) ordenó la intervención y disolución de Ueno Bank, un banco digital que se había convertido en un fenómeno masivo en el país. La decisión se tomó tras detectar que el índice de solvencia de la entidad había caído a menos de la mitad del mínimo exigido.
El impacto fue inmediato y devastador. Ueno Bank concentraba a cerca de 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes, lo que equivale a casi dos de cada tres paraguayos en edad adulta. De un día para el otro, millones de personas se encontraron sin acceso a sus ahorros, con las sucursales cerradas y las operaciones congeladas.
La situación se agravó por el perfil de los fondos involucrados. La entidad administraba aproximadamente 850 millones de dólares en fondos públicos, de los cuales unos 380 millones correspondían al Instituto de Previsión Social (IPS), el fondo estatal de pensiones y salud. La magnitud del quebranto y la exposición de recursos de los jubilados encendieron todas las alarmas.
El vínculo que selló su caída
Lo que convirtió una crisis financiera en una crisis política terminal fue el vínculo directo de Peña con la entidad. El mandatario había sido accionista del grupo propietario de Ueno Bank hasta el año anterior, y su socio comercial, Federico Miguel Vázquez, era el CEO de la entidad. Esta conexión fue el argumento central del juicio político que se empezó a gestar en su contra.
La oposición y legisladores disidentes del oficialismo presentaron un libelo acusatorio contra Peña y su vicepresidente, Pedro Alliana, por presunto conflicto de intereses. La acusación sostenía que su relación con el banco había comprometido su independencia para supervisar y regular al sistema financiero.
El respaldo político de Peña se desmoronó por completo cuando Horacio Cartes, expresidente de Paraguay y líder del Partido Colorado, anunció que la bancada oficialista acompañaría el juicio político. La traición fue total: fue Cartes quien impulsó la candidatura de Peña en 2023 y quien controla la estructura del partido.
"Como presidente de la Asociación Nacional Republicana, no estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados", escribió Cartes en X, sellando el destino de su otrora delfín político. Con el apoyo del Partido Colorado, los votos para destituir a Peña estaban asegurados, y la renuncia se volvió inevitable.
Ante un panorama de destitución inminente y con las calles de Asunción tomadas por protestas de ahorristas, Peña presentó su renuncia. "He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas", declaró en su mensaje. Pidió disculpas al pueblo paraguayo y aseguró que nunca fue su intención defraudar la confianza depositada en él.










