González, Rodríguez y Gómez, los apellidos más comunes en Argentina

Nacionales 06/08/2022
En informe de la Dirección Nacional de Población se conocieron la existencia de 348.288 apellidos distintos en nuestro país y los más comunes. 
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La Dirección Nacional de Población (DNP)dependiente del Ministerio del Interior dio a conocer un informe sobre la  “Distribución geográfica de apellidos en Argentina” en la que  González, Rodríguez y Gómez son los que ocupan los tres primeros puestos de representación a nivel nacional.El estudio también revela  la existencia de 348.288 apellidos distintos en nuestro país.

El informe precisa que  si bien el 79% de la población se identifica con nombres de familia portados por 500 o más personas, éstos representan sólo el 2% de la totalidad de apellidos de todo el territorio nacional. La mayoría de los apellidos (69,9%) son portados por entre 2 y 99 personas (representando el 9,43% de la población); mientras que 73.363 apellidos (el 20,5%) posee un único representante (0,15% de la población).

A los tres apellidos más frecuentes de nuestro país (González, Rodríguez y Gómez) los siguen Fernández y López, con más del 1% de la población cada uno a nivel nacional; y luego los apellidos Martínez, Díaz, Pérez, Sánchez y Romero, con cifras inferiores al 1%. Estos 10 apellidos -todos de ascendencia española- representan al 10.4% de la población nacional.

En esta misma línea, en otro de sus apartados el informe señala que, en el 50% de las jurisdicciones, el apellido más frecuente (González) coincide con el más común a nivel nacional.

Al mismo tiempo, tomando en cuenta el ranking en cuestión, resulta llamativa la ausencia de nombres de familia de origen italiano, siendo que esta inmigración aportó 2 millones de personas entre 1881 y 1914.

Apellidos y movimientos de población
Del análisis hacia el interior del país surge que Santiago del Estero es la jurisdicción con mayor porcentaje de personas que comparten su apellido: en esta provincia, ocho de cada 10 santiagueños poseen un nombre de familia portado por 500 o más personas. A su vez, las provincias que mayor repetición de apellidos registran en su población corresponden a las regiones del Noroeste y Noreste del país, lo que podría señalar la existencia de familias más numerosas, así como menor frecuencia de movimientos poblacionales. Este comportamiento es consistente con las significativas tasas de fecundidad que reflejaron estas jurisdicciones durante las últimas dos décadas.

En otro sentido las provincias de la Patagonia, junto a La Pampa, San Luis y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son las que mayores porcentajes exhiben de apellidos únicos o con menos de 10 portadores, lo que puede reflejar la existencia de procesos migratorios más recientes o un mayor movimiento poblacional. De ellas, Tierra del Fuego es la que registra máximos valores en ambas categorías. En este caso, el comportamiento de estas provincias es congruente con las bajas tasas de fecundidad registradas en la mayoría de ellas durante los últimos 20 años.

Haciendo foco al interior de las provincias, en algunas de ellas preponderan nombres de familias diferentes al ranking expuesto a nivel nacional, a saber: en Catamarca el apellido preponderante es Carrizo; mientras que en San Juan es Castro; Mamani en Jujuy; y Lucero en San Luis.

Los inmigrantes también son González
El informe expone además, y por jurisdicción, los porcentajes de apellidos más frecuentes de personas no nacidas en Argentina. Sobre este punto, señala que el 62% de los apellidos de inmigrantes coincide con el ranking de apellidos más frecuentes en el país, lo que muestra que, aunque las personas extranjeras suman su acervo a la diversidad cultural de Argentina, no necesariamente aportan apellidos

Al analizar los apellidos de las personas inmigrantes surge que la mayoría de las personas no nativas con apellido González nacieron en Paraguay (apellido más frecuente, entre no nativos, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y las provincias de Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones y Santa Fe); mientras que aquellas apellidadas como Flores o Mamani lo hicieron en Bolivia (más frecuente, entre no nativos, en Catamarca, Salta, Jujuy, La Rioja, Mendoza y Tucumán).

Asimismo, en la mayoría de las provincias de la Patagonia se observa que, entre las personas no nacidas en Argentina, los apellidos más frecuentes son González y Vargas, y apuntan a Chile como país de nacimiento.

Sobre el informe de la DNP
La Dirección Nacional de Población -dependiente del Renaper, organismo a cargo del Ministerio del Interior que conduce Wado de Pedro- tiene entre sus objetivos generar investigaciones en torno a las dinámicas demográficas de Argentina.

En este sentido avanza el análisis sobre “Distribución geográfica de apellidos en Argentina”, cuya fuente de información surge de los registros correspondientes a diciembre del año pasado de la Base de Datos del Renaper, donde se identifican a personas vivas con DNI, residentes en Argentina y portadoras de 348.288 nombres de familia distintos.

El citado informe persigue, entre sus objetivos, identificar a los apellidos con mayor presencia en nuestro país, así como describir la distribución de dichos apellidos tanto a nivel nacional como provincial. También se propone indagar en los procesos recientes de movimiento poblacional, a partir de indicadores basados en la diversidad de apellidos y el porcentaje de población portadora.

En su contenido el informe de la DNP asegura que “los apellidos muestran de algún modo cómo ha sido el poblamiento del territorio nacional, donde confluyen aspectos como la permanencia en los lugares, la migración interna, externa y la inmigración”.

Según aclara el informe: “La distribución y la frecuencia de apellidos en diferentes lugares (provincias o municipios) aportan elementos sobre procesos de movilidad que inciden en las distintas poblaciones”.

“Así, al indagar la pluralidad de apellidos, no sólo es posible conocer cuál es su reparto a lo largo y ancho del país, sino también identificar aquellos territorios en donde existe mayor diversidad”, prosigue, lo que permitiría analizar “procesos migratorios recientes o de movilidad poblacional, los cuales suman elementos culturales, económicos y políticos a la sociedad”, concluye el informe.

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