Científicos argentinos usan hongos para eliminar la contaminación de las colillas de cigarrillo

Investigadores desarrollaron una técnica de micorremediación que permite degradar los tóxicos de los filtros, uno de los residuos más contaminantes del planeta.
 

 
Tenés que saber15/03/2026 Noticias ambientales

Cigarrillos en la playa

Cada año se consumen alrededor de 5,6 billones de cigarrillos en el mundo, y cerca de 4,5 billones de colillas terminan arrojadas en el ambiente. Lo que muchas veces parece un gesto menor —tirar una colilla en la vereda, la playa o la calle— en realidad marca el inicio de un proceso de contaminación silencioso.

Cada filtro de cigarrillo funciona como una esponja que acumula sustancias químicas tóxicas. Cuando entra en contacto con el agua, una sola colilla puede contaminar hasta 50 litros, afectando microorganismos y fauna acuática.

Frente a este problema, investigadores de la Universidad Nacional de Rosario y del CONICET desarrollaron una técnica innovadora que utiliza hongos para degradar los contaminantes presentes en las colillas.

El método se basa en un proceso llamado Micorremediación, que aprovecha la capacidad metabólica de ciertos hongos para descomponer compuestos químicos complejos y transformarlos en sustancias inocuas para el ambiente.

El equipo científico está integrado por Maximiliano Sortino, Melina Di Liberto y Estefanía Butassi, especialistas en micología y farmacognosia que combinaron su experiencia para aplicar la biotecnología a uno de los residuos más problemáticos del planeta.

Cómo funciona la técnica

El procedimiento consiste en poner en contacto las colillas con distintas especies de hongos. Lo que para la mayoría de los organismos resulta tóxico, para estos hongos puede convertirse en una fuente de alimento.

Durante el proceso, los hongos degradan sustancias altamente contaminantes como la nicotina y los Hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuestos considerados entre los principales agentes cancerígenos retenidos en los filtros.

Uno de los protagonistas del experimento es el piopino, un hongo comestible que demostró gran capacidad para alimentarse de las colillas y degradar sus componentes químicos. Al tratarse de especies no venenosas, el riesgo ambiental durante su manipulación es bajo.

Resultados prometedores

En las primeras pruebas, los investigadores trabajaron con cinco especies de hongos y comprobaron que podían crecer alimentándose exclusivamente de colillas, sin necesidad de agregar otros sustratos. Este hallazgo resulta clave para que la técnica sea viable a gran escala.

Actualmente el equipo desarrolla ensayos piloto para llevar el proceso del laboratorio a aplicaciones reales, además de realizar estudios de fitotoxicidad que permitan garantizar que el residuo final sea completamente seguro para el suelo y las plantas.

Un proyecto con impacto ambiental y social

El objetivo a futuro es transferir el protocolo a municipios, comenzando por Rosario, con la idea de crear una planta de tratamiento de colillas que transforme este residuo masivo en un ejemplo de economía circular.

La iniciativa también pone en evidencia los desafíos de hacer ciencia en Argentina: burocracia, insumos dolarizados y la necesidad de reciclar materiales de laboratorio para sostener las investigaciones.

Aun así, el proyecto demuestra que la ciencia puede convertir un problema ambiental global en una oportunidad de innovación, y que uno de los residuos más contaminantes del planeta podría volverse inocuo gracias al trabajo de los hongos.

cientificos
Melina Di Liberto, Estefanía Butassi y Maximiliano Sortino. (Gentileza UNR/Camila Casero )

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