Informe de la UCA: más del 80% de los trabajadores asalariados sufre algún tipo de vulnerabilidad alimentaria

Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina revela que la mayoría de los empleados enfrenta dificultades para alimentarse adecuadamente durante la jornada laboral. La situación se agrava entre quienes tienen ingresos menores a 800.000 pesos mensuales.
 
Salud10/03/2026

Un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina junto a la empresa Edenred advierte sobre un escenario preocupante en el país: el 83,5% de los trabajadores asalariados atraviesa algún tipo de vulnerabilidad alimentaria.

El estudio, titulado “Alimentación y comensalidad de los trabajadores asalariados en la Argentina”, analiza cómo las condiciones laborales y los ingresos influyen directamente en la calidad de la alimentación durante la jornada de trabajo.

Uno de los datos más alarmantes del informe es que el 56,2% de los trabajadores sufre una “doble privación”, es decir, se ve obligado a saltearse comidas y además elegir alimentos de menor calidad nutricional por falta de dinero.

La situación se agrava entre quienes tienen ingresos menores a 800.000 pesos mensuales, donde el 86,7% reconoce que opta por alimentos menos nutritivos por razones económicas.

El estudio también señala que la inseguridad alimentaria afecta especialmente a determinados grupos sociales:

  • Jóvenes de 18 a 29 años: 66,8%

  • Mujeres: 60,1%

  • Trabajadores del sector público: 70%

  • Habitantes del Noroeste Argentino (65%) y Noreste Argentino (62,3%)

Muchos trabajadores no comen durante la jornada

El informe también describe los hábitos alimentarios durante la jornada laboral y revela que casi uno de cada cuatro asalariados (22,6%) no consume ningún alimento mientras trabaja.

En algunas regiones la situación es aún más crítica. En el NEA, el 50,1% de los trabajadores directamente no come durante su jornada laboral.

Entre quienes sí se alimentan, la mayoría lo hace en condiciones poco adecuadas:

  • 41,5% almuerza en su propio escritorio o puesto de trabajo

  • 32,3% come solo, sin compartir la comida con otros compañeros

  • En el teletrabajo, el 77% almuerza en soledad

El estudio remarca que la infraestructura laboral influye directamente en la calidad de vida de los empleados.

Actualmente:

  • Solo el 32,4% de los trabajadores tiene acceso a un comedor laboral

  • El 53,9% cuenta al menos con heladera o microondas

Cuando no existen espacios adecuados para comer, la situación empeora: el 37,3% de los trabajadores no logra tomarse una pausa para alimentarse.

Cuánto gastan los trabajadores en comida

En términos económicos, ocho de cada diez trabajadores gastan menos de 10.000 pesos por día en su alimentación laboral.

El rango más frecuente de gasto se ubica entre 5.001 y 10.000 pesos diarios, según el 43,9% de los encuestados.

Sin embargo, el 55,6% de los asalariados no recibe ningún tipo de ayuda o beneficio alimentario de su empleador.

Además, el informe advierte que los beneficios existentes son regresivos:

  • 58,3% de trabajadores con ingresos altos recibe ayuda alimentaria

  • Solo 39,8% de quienes tienen ingresos bajos accede a ese tipo de beneficio

Las condiciones alimentarias también impactan en la salud de los trabajadores. El estudio detectó que el 23,1% de los asalariados presenta obesidad, según el índice de masa corporal. El riesgo aumenta significativamente entre quienes no pueden tomarse pausas para comer: la obesidad alcanza al 35,8% en ese grupo, casi el doble que entre quienes sí tienen un descanso para alimentarse (19,3%).

Además, el 36,3% de los trabajadores considera que su dieta es poco o nada saludable.

Reclamo por apoyo alimentario

El informe concluye que existe un fuerte consenso entre los trabajadores sobre la necesidad de recibir apoyo para su alimentación.

  • El 80,4% quiere recibir un aporte económico del empleador para cubrir comidas

  • En sectores como la construcción, el pedido alcanza el 90,1%

Según el estudio, el 58,7% cree que un beneficio económico para alimentación mejoraría directamente su salud, mientras que el 50,8% afirma que lo utilizaría para acceder a alimentos más saludables.

La investigación se realizó sobre 1.171 casos con representatividad nacional, mediante una encuesta cuantitativa que analiza las condiciones laborales y socioeconómicas de los trabajadores en Argentina.

Los autores concluyen que la alimentación en el ámbito laboral debería dejar de considerarse un beneficio opcional para transformarse en una política vinculada a la salud y la productividad de los trabajadores.

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